Intrucción al tercer encuentro

Intrucción al tercer encuentro

de Juan Dal Maso -
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Para este encuentro, como ya les dije en la reunión anterior, puse de bibliografía solamente el capítulo 3 de Marxismo y dialéctica, porque toda la discusión gira en torno de un libro de Giuliano Guzzone que está publicado solamente en italiano:  Ogni uomo è scienziato, Dialettica e scienze della natura nei Quaderni del carcere di Gramsci (Viella, octubre 2023). En este libro se discuten varias cuestiones que son o están ligadas a las que nos interesan en este taller: las lecturas sobre la dialéctica, la relación del marxismo con las ciencias, la cuestión de la propia cientificidad del marxismo, etc. 

Sobre el libro de Guzzone 

El libro de Giuliano Guzzone busca recuperar las reflexiones de Gramsci sobre la filosofía de la praxis, las ciencias naturales, la dialéctica y la política. En líneas generales, podemos decir que analiza cómo Gramsci va de una concepción más marcada por el "realismo científico" (que considera posible el desarrollo de un conocimiento científico objetivo) a una concepción de la ciencia como parte integrante de una hegemonía política. En ese camino, la dialéctica pasa de ser considerada como una "teoría del conocimiento" (en la que la relación entre sujeto y objeto aparecería de manera menos política) a una concepción de "relaciones de conocimiento" en el marco de una hegemonía política, que implica que todo conocimiento está cruzado por la politicidad. Esto implica también una relación de traducibilidad del marxismo al sentido común (y no de oposición entre uno y otro). En este encuentro, no nos interesa reproducir en detalle todo el recorrido que hace Guzzone ni los comentarios que yo voy haciendo en el capítulo punto por punto, sino tomar el planteo en un sentido más global y señalar los puntos principales de la cuestión de la dialéctica en Gramsci. Vayamos, primero a algunas consideraciones generales sobre el punto, que iremos trabajando a lo largo de este encuentro. 

El peculiar lugar de Gramsci en las discusiones sobre la dialéctica 

Diremos, en principio, que en Gramsci no aparecen las "aproximaciones tradicionales" tal como las presenté al comienzo del taller y del libro. Si bien reivindica el Anti-Dühring de Engels por otras razones, manifiesta su desacuerdo con la elevación de la dialéctica a "ley cósmica". Pero también critica a Lukács por decir que en la naturaleza no hay dialéctica, porque si el ser humano es parte de la naturaleza, ahí hay una relación que se puede pensar con la dialéctica. Su mirada está puesta en la relación entre sujeto y objeto (en cuyo análisis parte de una noción medio vaga de "teoría del conocimiento" que luego se va haciendo más concreta en distintos aspectos), en la cuestión de la forma que adquiere el proceso histórico (vinculada a la estrategia a seguir en las revoluciones) y en la crítica del intento de construir el materialismo histórico como si fuera una sociología positivista. Todo esto se liga a dos reflexiones, una más política, que tiene que ver con el problema de la hegemonía y cómo esta incide en todas las actividades de las clases y grupos sociales y otra más teórica, que es la de la traducibilidad de los lenguajes, que era un tema que ya estaba en el pragmatismo italiano y que Gramsci lo utiliza para pensar la relación entre el marxismo y otras corrientes de pensamiento, así como la relación entre las distintas partes componentes del marxismo como concepciòn independiente de la ideologìa burguesa. 

Algunos puntos básicos sobre la relación entre filosofía y política en los Cuadernos de la cárcel

En los Cuadernos de la cárcel, Gramsci trata de pensar varios problemas, pero –reduciendo un poco brutalmente todo– podríamos decir que uno es de la actualidad de la revolución (donde juegan los conceptos de revolución permanente, revolución pasiva y hegemonía) y el otro es de la cuestión de la política en el marxismo (que está muy ligado también al de la relación entre filosofía y política). Las reflexiones sobre problemas filosóficos y científicos se vinculan, un poco indefectiblemente, con estos ejes. O sea, hay reflexiones sobre problemas filosóficos por cuestiones conceptuales, pero también una reflexión sobre cómo el marxismo se transforma en una concepción filosófica "de masas"; hay una reflexión sobre el problema de la filosofía entendida como una forma de pensar mucho más amplia que la de los "filósofos profesionales", una democratización de la concepción de lo que es filosofía, en términos de filosofía de la praxis y de unificación entre la "alta cultura" y la "cultura popular", etc.

Gramsci es, ante todo, un lector de Marx. En sus reflexiones sobre marxismo, filosofía, dialéctica, etc., trabaja especialmente con textos de Marx: Miseria de la filosofía, las Tesis sobre Feuerbach, el fragmento sobre materialismo de La Sagrada Familia, el Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política. También hace referencias al Anti-Dühring de Engels. 

La reflexión sobre estructura y superestructura y su impacto en el plano "gnoseológico" 

En líneas generales, a partir de los estudios gramscianos de las últimas décadas y especialmente a partir de El ritmo el pensamiento de Gramsci, de Giuseppe Cospito, se considera que Gramsci realiza una reflexión teórica que parte de una concepción más tradicional de estructura y superestructura, sobre la que va reflexionando y desarrollando lo que va a ser luego la conceptualización sobre "Análisis de situaciones y relaciones de fuerzas", en el Cuaderno 13. Recordemos que ahí Gramsci habla de relaciones de fuerzas sociales, políticas y militares. Lo que en el esquema tradicional serían la estructura y superestructura estarían contenidas en los dos primeros niveles de relaciones (sociales y políticas). Esta reflexión está muy ligada al problema de qué lugar tiene la política en el marxismo (entendido como filosofía de la praxis) y de ahí la relación entre Marx y Maquiavelo. 

Esa reflexión también tiene un aspecto específico en relación con la cuestión de las ideologías, porque,  al mismo tiempo que repiensa esa discusión sobre "estructura y superestructura" en relación con la historia, también la relee desde un punto de vista filosófico. Gramsci retoma el texto del Prólogo de 1859 a la Contribución a la crítica de la economía política y dice que la superestructura tiene un valor gnoseológico, es decir que las formas jurídicas, políticas e ideológicas con que los seres humanos toman conciencia de los conflictos de la estructura son precisamente eso, formas de toma de consciencia, en lugar de falsa consciencia. Esto tiene consecuencias para la mirada de Gramsci respecto de las relaciones entre ciencia e ideología, que dejan de oponerse rígidamente e incluso en ciertos aspectos pueden coincidir. Gramsci incluso, exagerando un poco, dice en algún pasaje que la ciencia es ideología. 

La dialéctica como "teoría del conocimiento" y relación sujeto/objeto

Toda esta reflexión se liga, a su vez, con la concepción de Gramsci sobre el conocimiento en términos de "relaciones de conocimiento" y de la objetividad como algo culturalmente construido (no la objetividad de la realidad, sino la concepción de objetividad que sostiene en determinado momento una sociedad o una época histórica).  En este sentido, Gramsci concibe la dialéctica especialmente como una relación sujeto/objeto en la que el sujeto tiene un rol activo. Guzzone hace todo el recorrido que va de una concepción en términos de "teoría del conocimiento" a "relaciones de conocimiento".

La dialéctica como forma del proceso histórico

Junto con la cuestión de la dialéctica como relación sujeto/objeto, en Gramsci aparece con fuerza la dialéctica como forma de comprensión del proceso histórico. Gramsci utiliza la crítica de Marx a Proudhon sobre el mal uso de la dialéctica (conciliador, que buscaba apuntalar el "lado bueno" y descartar el "lado malo" de cada contradicción) para criticar la posición del liberalismo moderado del Risorgimento (proceso de unificación italiana), en la figura de Vincenzo Gioberti (antihegeliano y antijacobino) y la del filósofo napolitano Benedetto Croce, a quien Gramsci consideraba heredero de esa corriente en el siglo XX. A su vez, es importante destacar que Gramsci critica esta idea del reemplazo de la antítesis por un proceso de evolución gradual reformista, pero no dice que a priori todos los procesos sean revolucionarios, de allí sus análisis sobre la revolución pasiva como un proceso que se impone si no hay una "antítesis vigorosa".  

La dialéctica como base para una crítica de la concepción cientificista 

Entre las muchas críticas que Gramsci realiza contra Teoría de la materialismo histórico de Bujarin, está la de que pretende hacer una reducción “sociológica” positivista del marxismo y desconoce que esto no es posible porque para pensar la sociedad de clases hay que tomar en cuenta el “principio dialéctico con el paso de la cantidad a la cualidad” que turba “toda evolución y toda ley de uniformidad entendida en sentido vulgarmente evolucionista”. 

El problema de la traducibilidad de los lenguajes y su importancia para pensar la dialéctica en Gramsci 

Me parece importante introducir una dimensión más, que tiene que ver con un aporte específico de Gramsci vinculado con una concepción dialéctica. Es la de la traducibilidad de los lenguajes.  La traducibilidad permite establecer equivalencias entre lenguajes diferentes (por ejemplo la hegemonía en el marxismo y la historia ético-política en Benedetto Croce) tanto como pensar el sentido distinto que pueden tener los mismos términos en distintos contextos (por ejemplo, la "materia" para la física y para el materialismo histórico). 

Similar vinculación se puede hacer, a partir del concepto de traducibilidad, entre las tres acepciones de la dialéctica que fuimos comentando. Y, por supuesto, es fundamental para pensar la relación entre filosofía y sentido común, que es un eje del recorrido que hace Guzzone en su libro también. 

Dicho sea de paso, el conjunto de estas cuestiones planteadas por Gramsci brinda cierto apoyo a una posición ya señalada en otros lugares: mientras más se pretenda generalizar la jurisdicción de la dialéctica (la “ley cósmica” que criticaba Gramsci) y más se la proponga como una explicación de todos los procesos, más difícil es realizar las mediaciones conceptuales necesarias para ligar los análisis concretos con las pretendidas leyes o principios generales. Por el contrario, si se piensa la dialéctica en términos de un punto de vista que, para la comprensión de procesos concretos, está atento a las oposiciones y contradicciones, a las rupturas y a la emergencia de lo nuevo, y se vale de un procedimiento intelectual de totalización (en el caso de Gramsci, la traducibilidad, pero también y ligada a ella, la teorización de la cuestión de la “revolución pasiva”, la hegemonía y las “relaciones de fuerzas”), la operación es más convincente. 


Sobre la relación entre "realismo científico" y "hegemonía política" 

Sobre la cuestión de las ciencias, el "realismo científico" y la política, es donde más podemos polemizar con la posición de Guzzone. Su conclusión es que, al señalar que las relaciones de conocimiento forman parte de una hegemonía política, Gramsci supera el "realismo científico" (con su consiguiente residuo de objetivismo) y arriba a una visión que considera la ciencia desde el punto de vista de su integración en las relaciones de fuerzas políticas (e ideológicas). Mi impresión es que el planteo de Guzzone superpone dos problemas que mantienen una independencia relativa. Desde el punto de vista de la sociología de la ciencia o de la historia de la ciencia, está claro que pensar sus determinaciones sociales, políticas e ideológicas es fundamental (recordemos lo que mencionaba en el encuentro anterior sobre el Proyecto Manhattan y la conformación de la Gran Ciencia y la Tecnociencia contemporáneas). Sin embargo, eso no resuelve la relación sujeto/objeto al momento específico de la investigación y la elaboración de teorías, en el que la cuestión de la construcción de conocimiento como tal sigue teniendo peso propio, así como no puedo resolver un ejercicio de lógica o un problema matemático o el análisis de un evento histórico diciendo "esto es político".